“Volvía desde San Miguel, en medio de la tormenta, llovía mucho, deben haber sido como a las 19 que me descompuse, cuando pasé el puente, me paré a un costado de ruta, justo a unos metros de donde termina la bajada del puente. Cuando iba a subir de nuevo al auto, escuché un ruido, como un llanto muy suave, y yo pensé que era un animalito, un cachorro o algo. Fui a ver, pero no veía nada, y ya no se escuchaba nada. Cuando vuelvo a intentar subir al auto, lo vuelvo a escuchar, y ahí me di cuenta de que era una criatura, un bebé. Ahí fui a intentar buscar de dónde venía el llanto, y no sabía qué hacer, y me puse a pedir ayuda a los que pasaban, pero nadie paraba; es un lugar medio peligroso a las motos roban mucho por ahí. Hasta que una pareja en moto paró y me preguntó qué pasaba, les expliqué, y la señora se bajó a ayudarme. En eso los dos escuchábamos al bebé, y nos metimos en medio de las malezas. Hay como un zanjón lleno de yuyos altos, y bajamos; nos estábamos guiando por el llanto para encontrarlo. Hasta que lo encontré, estaba desnudito, aún con el cordón umbilical, y tenía algunos raspones”. La escena vuelve a la cabeza de Raúl Martín Medina, de 77 años, una y otra vez. La lluvia, el viento, un malestar repentino que lo obliga a detenerse en la ruta 302, a la altura de la localidad de Delfín Gallo. “Ahí inmediatamente lo alzamos, lo limpiamos con lo que teníamos a mano; yo tenía un paño limpio en el auto y usamos eso. La señora se subió conmigo al auto, y fuimos volando hasta el hospital Eva. Ahí entramos por la guardia, y le explicamos lo que estaba pasando, y agarraron al bebé y se lo llevaron”.

Ha pasado una semana desde que encontró al bebé, nombrado en el hospital como Raúl, en su honor. Se quedó en el hospital hasta asegurarse de que estuviera fuera de peligro. En su casa de Los Ralos ya nada volvió a ser lo mismo. Dice que desde ese día duerme poco. Que algo en su vida cambió cuando se internó entre la maleza, guiado por el sonido, y encontró al pequeño.

El pequeño permanece internado en el Servicio de Neonatología del Hospital Eva Perón. Según el parte médico oficial, evoluciona favorablemente: tiene una edad gestacional estimada entre 38 y 39 semanas, pesa 3,140 kilos, no requiere asistencia respiratoria, tolera alimentación por succión con leche de fórmula y no presenta malformaciones. Ingresó con hipotermia producto de la exposición a la tormenta y algunas laceraciones leves en el costado derecho del cuerpo, pero logró estabilizarse, según detalló el director del hospital, Gerardo Murga.

Cómo es el estado de salud del bebé que fue encontrado en la ruta 302

El médico dijo, además, que se pidió la intervención del Servicio Social y la asesoría jurídica para realizar las actuaciones correspondientes. El bebé aún tenía el cordón umbilical, que no había sido cortado con un elemento quirúrgico sino que presentaba signos de tracción. “Esto generó la retracción de los vasos y evitó que se desangrara”, indicó el profesional, quien además señaló que no existen indicios de que el parto haya sido institucional.

El director consideró que la ruta 302 es muy extensa y que alguien haya coincidido en tiempo y lugar con un bebé a pocas horas de nacer, realmente es un milagro.

Desde el hallazgo, Raúl volvió al hospital para preguntar por el estado de salud del bebé. Quiso verlo. No le permitieron el ingreso. Según su familia, pidió hablar con alguna autoridad y le indicaron que regresara otro día. “Estuvo esperando toda la mañana y no lo atendieron”, contó Margarita Aragón, su nuera.

Angustia

La angustia se volvió parte de la rutina. “Él se encuentra mal, muy triste y angustiado. Tiene muchas emociones. Quiere y pide ver al bebé. El malestar lo está consumiendo porque no sabe nada de él”, describió Aragón.

El deseo de la familia va más allá de un reencuentro. Expresaron públicamente su intención de adoptarlo. La decisión no es impulsiva, aseguran, sino atravesada por una historia personal profunda. “Yo soy casada, tengo una hija de 16 años y no puedo tener más bebés porque me sacaron el útero cuando mi hija nació. Estuve cuatro días en coma. Hoy en día quiero un milagro y una esperanza de adoptar”, expresó Margarita. En sus palabras, el bebé no es solo un niño rescatado: es una posibilidad que parecía cerrada.

Un jubilado encontró a un bebé recién nacido entre las malezas en Los Ralos

El propio Medina, sin embargo, se mueve entre la ilusión y la conciencia de su edad. A los 77 años, reconoce que no sabe qué tipo de vida podría ofrecerle. Aun así, no puede evitar imaginarlo en su casa, creciendo, jugando en el patio.

A LA VERA DE LA RUTA 302. A pocos metros de allí se produjo el hallazgo que estremeció a la provincia.

Mientras tanto, la investigación continúa para determinar las circunstancias en que fue abandonado. La causa quedó bajo jurisdicción policial y la Justicia deberá intervenir para definir el futuro del niño. Cualquier decisión sobre adopción estará sujeta a los procedimientos legales vigentes, informaron.

Cuestión legal: los pasos del proceso de adopción

¿Cualquier persona que desee adoptar un bebé puede hacerlo? El abogado Juan Manuel Posse, que representó a dos enfermeros que lograron la adopción de bebés abandonados en hospitales, contó cómo son los pasos del proceso de adopción. Todo comienza con la inscripción en el Registro Único de Postulantes a la Adopción de Tucumán (RUPAT), creado por la Corte Suprema de Justicia provincial. Allí se evalúa la idoneidad de cada interesado mediante un legajo que incluye informes de un equipo interdisciplinario integrado por psicólogos y trabajadores sociales, quienes analizan la capacidad parental del postulante. Para que el proceso avance, primero debe existir un niño declarado en situación de adoptabilidad y abrirse una convocatoria formal según las normas del registro. Luego se inicia la etapa de vinculación, que consiste en una guarda legal con fines de adopción. Durante ese período, el vínculo entre el niño y los postulantes es supervisado por la Justicia. Si la experiencia resulta favorable, los guardadores pueden iniciar el juicio de adopción, que culmina con una sentencia que formaliza la integración del niño a su nueva familia con plenos derechos.

historias: dos adopciones que conmovieron  a los tucumanos

En los últimos años hubo dos historias conmovedoras que tuvieron un denominador común: bebés abandonados en hospitales que fueron adoptados por enfermeros. El primer caso fue en 2018. Nuria Pérez, enfermera del hospital del Este, adoptó a Zoe, una bebé prematura, a la que solo le daban un año de vida porque sufría hidranencefalia, una rara enfermedad, en la cual los hemisferios cerebrales están ausentes. Nuria la llevó a su casa, le dio amor y cuidados y la pequeña vivió muchos más años que los que se creía. El otro caso fue el de Matías Devincenzi, también enfermero del hospital del Este. Adoptó a Santino en 2019, un que estaba en grave estado. El pequeño se recuperó por completo después que Matías se lo llevó a su casa. Lamentablemente, Devincenzi falleció en 2023 por una neumonía bilateral.